¿Qué te hace especial?

Como parte de mi trabajo en Relaciones Públicas, área que confieso me encanta y apasiona, con regularidad recibo jóvenes de diferentes centros educativos interesados en conocer el proceso de elaboración de LISTÍN DIARIO para sus trabajos de tesis o para cultura general. Mucho es lo que he aprendido a lo largo de estos 16 años y tener la oportunidad de compartirlo me llena de satisfacción.

Pero también me he enriquecido bastante con las múltiples visitas de los jóvenes que cada vez llegan más curiosos, y que no temen expresar su punto de vista, llegando incluso a dar pie a debates entre ellos por temas que han leído en nuestras páginas. Entre esas diversas visitas recibí recientemente a un grupo de término de Comunicación Social, interesados, entre otras cosas, en saber sobre la esencia operativa de las funciones del departamento de RRPP.

Para mi sorpresentirse-diferentesa este equipo de jóvenes basó su cuestionario en preguntas que poco tenían que ver con la actividad laboral, justificando sus interrogantes en que este trabajo es más de corte humano que operativo, hipótesis que no pude rechazar. Después de un recorrido por mi preparación profesional, opiniones personales sobre diversos tópicos, familia e intereses, una de las estudiantes me cuestionó sobre qué entendía yo que era especial en mí.

Hubiese respondido de inmediato si la pregunta fuera sobre otra persona, pero confieso que di vueltas buscando la respuesta apropiada y no la encontré a tiempo, por lo que atine a la salida más apropiada: una sonrisa.

¿Por qué nos cuesta tanto reconocer nuestras virtudes y talentos? En realidad nuestras virtudes son precisamente aquellas cosas que hacemos de forma tan natural y sin esfuerzo que le restamos importancia. La creación no mutila, todos tenemos cualidades innatas que nos hacen especiales. Somos un conjunto de fortalezas y debilidades, de ese planteamiento no tengo dudas.

Pero por desgracia la sociedad nos forma para identificar nuestros defectos, más no las cualidades que nos adornan, esas que nos hacen especiales y diferentes a los demás. No necesariamente porque seamos personas inseguras, a veces tan solo por no ser tildados como poco humildes. Cada persona es una fuente inagotable de virtudes, solo que no nos detenemos a conocernos. El viaje más interesante que podemos realizar es el que hacemos a nuestro interior, leí una vez en un libro sobre meditación. Sin embargo, muchas veces, por miedo a descubrirnos, no lo intentamos.

Al llegar a la casa esa noche reflexioné sobre la pregunta de la estudiante y me atreví a hacer una lista sincera de las virtudes que poseo, y una relación paralela de lo que debía mejorar. La balanza estuvo drásticamente inclinada hacia lo positivo. Al final es más por lo que hay que aplaudir y seguir fortaleciendo. En lo adelante, si me vuelvo a topar con la pregunta, ya tengo una respuesta, además de la sonrisa.

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