Si hay un detalle con el que se consigue impregnar un toque único, elegante y especial a las invitaciones o regalos, ese es el sello de lacre.
Utilizado desde el siglo XVI para garantizar el cierre de cartas y documentos importantes, solía adornarse con el escudo de armas de la familia que remitía la carta. En la actualidad, el sello de lacre tiene un uso más decorativo.

La acción de lacrar consiste en aplicar una barra especial (compuesta por goma laca y trementina con añadidura de color) derretida sobre la superficie a sellar u ornamentar con el lacre. Para que el lacre se fije se ejerce presión con un sello metálico personalizado, que en la antigüedad contenía el dibujo de los escudos de armas familiares y que actualmente puede llevar un diseño totalmente especial y alegórico al evento.
